5 frases que nunca deberías decirle a tus hijos

Es indudable que el lenguaje es un pilar fundamental en la construcción de la personalidad de nuestros hijos; es más, psicólogos expertos sostienen que muchas de las primeras frases que se dirigen hacia un niño se insertan en lo más profundo. Por ello, debemos tener mucho cuidado con lo que decimos, debido a que una mala o peligrosa sentencia podría marcar de por vida a nuestros pequeños. Toma nota de lo que NO debes decirles:

  1. “Deberías ser como tu hermano/primo/amigo”: Esta frase es sencillamente una bomba. ¿Comparar a nuestros hijos? Debemos entender que todos son diferentes y si pones como ejemplo a alguien más de su edad, estás desprestigiando todo lo que ellos hacen. Aquí es cuando empieza la rivalidad, envidia y muchos sentimientos destructivos. Si quieres que tu hijo haga las cosas bien, mejor enséñale a hacerlas.
  2. “No haces nada bien”: Imagina que tu hijo se esfuerza lo máximo que puede y no logra obtener un resultado favorable. ¿De verdad te pondrás a descalificar todo su entusiasmo y le dirás que simplemente no hace nada bien? Ten mucho cuidado porque estarás sembrando el pesimismo y desvalorizándolo por completo. Mejor dile que sabes que pronto logrará lo que se propone pero que quizá debe trabajar un poco más.
  3. “Ya no te quiero porque te portas mal”: ¡Simplemente devastador! A un hijo se le debe querer por encima de todo. ¿Solo los queremos cuando se portan bien? Si les enseñas esto, crecerán con la presión permanente de no equivocarse para no dejar de ser queridos. Es mejor decirle que se ha portado mal, que debe reparar cualquier daño o pedir una disculpa y que lo apoyarás siempre. Si se porta mal más veces, debes atender otro tipo de conflictos, pero NUNCA se debe poner en tela de juicio el amor por un hijo.
  4. “No llores, no es para tanto”: ¿En serio es malo llorar? A veces estamos en un mal día, otras veces solamente las cosas no resultan como lo esperamos y nos ponemos tristes. Sea el motivo que sea, llorar siempre está bien si es breve y con ello tu hijo se puede desahogar. El llanto tiene la particularidad de liberar muchos procesos psicobiológicos que ayudan a pensar las cosas de otra forma y resolverlas.
  5. “Deja de hacer preguntas tontas”: ¿Tú lo sabías todo cuando eras niño y lo comprendías igual que ahora? Si los niños preguntan es por necesidad de comprender el mundo. Si hacen demasiadas preguntas es porque no han recibido la mejor explicación y siguen teniendo dudas, pero no porque sean “tontos”, sino al contrario; son tan inteligentes que todo lo cuestionan. Es mejor que aprendamos a responder claramente, en vez descalificar sus interrogantes.